El pastoreo tradicional es una forma de vida tan dura y exigente como necesaria para fomentar el desarrollo rural en la provincia de Teruel

La provincia de Teruel se caracteriza por su escarpada orografía. Un territorio salpicado de ríos y montes, en el que la altura y el clima acentúan la dureza de sus estaciones. Además, cuenta con una gran dispersión de la población, lo que posiblemente ha dificultado el desarrollo de otras actividades.

Para entender mejor esta situación, de los cinco pueblos más altos de España cuatro están situados en la provincia de Teruel. Todos ellos por encima de los 1.500 metros sobre el nivel del mar. Y en estas condiciones, el desarrollo rural adquiere cierta complejidad. Sobre todo, en algunas épocas del año como el invierno. Un aspecto que, sin embargo, le aporta un atractivo y un carácter único que lo diferencian de cualquier otro lugar.

En este difícil contexto, las ganaderías de ovino tradicional siempre ha jugado un papel fundamental para este territorio. Hablamos de razas como la Ojinegra de Teruel o la Maellana. De ésta última os hablamos en este otro post.

Raza Ojinegra de Teruel

Y es que algunas razas autóctonas como la Ojinegra de Teruel han sido el modo de vida para cientos de familias. Y eso ha sido gracias a una gran capacidad de adaptación a las condiciones adversas de las zonas en las que habitan; zonas de temperaturas muy bajas en invierno y pluviosidad escasa e irregular a lo largo del año, unido – en ocasiones – a pastos no muy ricos en vegetación.

Quizá sea esa gran capacidad de adaptación de las ovejas de raza Ojinegra de Teruel lo que ha determinado su morfología. Y es que, en general, son ovejas de tamaño pequeño o mediano, lo que les permite moverse con soltura en terrenos complejos. Aunque la característica que más destaca a simple vista – y que determina su nombre – es la pigmentación negra que tiene alrededor de los ojos.

Una gran vinculación histórica con el ovino

La gran vinculación histórica de los municipios de Teruel (y de Aragón en general) con el ovino se ha materializado en un alto compromiso de sus habitantes con la economía rural aragonesa, con su cultura y su medio de vida, favoreciendo la subsistencia de los pueblos y luchando contra la despoblación, así como preservando el medio natural y la sostenibilidad del territorio.

Y es que esta práctica permite aprovechar los recursos naturales que nos ofrece la naturaleza, ejerce una labor polinizadora muy beneficiosa para el medio ambiente y la biodiversidad y ayuda a prevenir de forma eficaz la propagación de incendios.

Unos aspectos importantísimos y totalmente alineados con la idea de perseguir un mundo cada vez más sostenible y buscar acciones concretas para la conservación de los ecosistemas y la protección del planeta. Además de, por supuesto, contribuir con el bienestar animal.

Gracias a muchos ganaderos y ganaderas de la provincia de Teruel que han mantenido el duro oficio de sus padres cuidando de un rebaño de ovejas de raza Ojinegra de Teruel, hoy en día podemos disfrutar de extraordinarios productos como el Ternasco de Aragón.

Ternasco de Aragón. Historia, pasión, dedicación, territorio y carácter.

No queremos finalizar sin mencionar de igual modo el excelente trabajo que realiza la Asociación de Ganaderos de la Raza Ojinegra (AGROJI) para mantener esta raza.

 


Campaña financiada con fondos de la Diputación Provincial de Teruel